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Revista «El Primer Paso»

Cuatro años de creer: el aniversario de Los Teros

En San Pedro nadie creía que algo pudiera ser gratis y sin condiciones. Cuatro años después, la escuela cumplió su primer ciclo completo y la comisión del barrio eligió los colores de la próxima camiseta.

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La cancha de San Pedro, antes del entrenamiento del viernes.

La primera reunión en el polideportivo de San Pedro fue un martes de 2022 y vinieron cien personas. La primera pregunta que nos hicieron no fue sobre horarios ni sobre edades. Fue «¿por quién debemos votar?».

No era una provocación. Era la manera más corta que tenía el barrio de decir que nunca antes le habían ofrecido algo sin pedirle nada. Esa desconfianza era la medida exacta de cuánto había fallado todo lo anterior.

Lo que se hizo primero no fue armar un equipo

Fue limpiar. El polideportivo de San Pedro estaba construido para los barrios nuevos y llevaba años sin que nadie lo abriera. Antes de pensar en una escuela de básquet hubo que sacar escombros, pintar, y conseguir dos aros.

Nadie era millonario. Nadie hizo nada extraordinario. De la hoja manuscrita donde se ordenó la idea, 2022

El trabajo lo hicieron los mismos que iban a entrenar ahí, más amigos, más vecinos que aparecieron un sábado. Es el detalle que más se repite cuando alguien pregunta cómo empezó: no hubo una donación fundacional. Hubo gente con pintura.

Cuatro años después

Los Teros terminó su primer ciclo completo. Estos son los números de la escuela, con su fecha de corte, que es la única forma en que publicamos una cifra:

DatoValorFecha de corte
Chicos y chicas entrenando17830·06·2026
Entrenamientos por semana330·06·2026
Profesores asignados230·06·2026
Fichas médicas completas17130·06·2026

Siete fichas médicas siguen incompletas. Lo decimos porque forma parte del mismo compromiso: si publicamos lo que salió bien y no lo que falta, la cifra deja de servir para controlarnos.

Los colores los eligió el barrio

La comisión de San Pedro votó los colores de la camiseta de la próxima temporada. No es un detalle decorativo. Un club con nombre y colores propios es lo que hace que un chico diga «mi equipo» y no «el programa al que voy».

  • El nombre lo propuso una vecina, por los teros que anidan en el predio.
  • El escudo lo dibujó un estudiante de diseño del barrio.
  • La votación de los colores se hizo en la misma cancha, a mano alzada.

Qué sigue

La escuela entra en su quinto año con dos objetivos concretos: cerrar las siete fichas médicas que faltan antes de que termine el año, y sostener los tres entrenamientos semanales sin interrupciones durante la temporada de lluvias, que es cuando históricamente se cae la asistencia.

Si querés que tu hijo entrene acá, no hay lista de espera: vení un lunes, miércoles o viernes entre las 17 y las 20 y preguntá por el profe.